Recordareis que hace unos días hablábamos de las medidas, de la altura, de Sta. María y su relación con el Arca de Noé, el Templo de Salomón, las grandes catedrales, etc. Todo a raíz de un video que estuve viendo, de esos de National Geographic.
No contento con aquel trabajo, volví en busca del metro láser de Emilio Lanusse (aparejador). El objetivo; ahora, era intentar, otra vez, desvelar algunos de sus secretos, de sus “rarezas” y sus enigmas, en la medida de mis pocos conocimientos y mis posibilidades. Comprobar; mejor o peor, si esas percepciones ópticas que entorno a las alineaciones, medidas y espacio entre columnas, eran realidad. Es decir, si la “cosa” está tan “desviada” como parece a simple vista…
No puedo comprender cómo; a casi nadie, le pica la curiosidad por comprobar estas cosas, por comparar, metro en mano, si lo que estás viendo es cierto o sólo un efecto óptico. De nada valen los planos que por ahí circulan sin unas mediciones rigurosas.
De entrada; recordé que la planta de la iglesia no está construida en paralelo, en simetría, con las seis calles en retícula que componen nuestra Puebla vieja (siete si contamos la Cuesta del Infierno).
Siempre se dijo que esto era debido a que nuestro templo se construyó sobre otro anterior que estaría debajo del actual. Una iglesia dedicada a la Virgen de Belén (patrona de los pescadores antes que la del Carmelo) y de la que, todavía, no hemos encontrado “gran cosa”. Gran cosa que ponga luz al asunto.
Otros autores, sin más, dicen que esa orientación (casi inclinada) responde a otras causas o simplemente es fruto del azar…
Pero volviendo con el interior del templo y sus medidas, empezaré diciendo que no hay que caminar mucho, a pasos de a metro (aproximadamente), para comprobar que la cosa aquí tampoco cuadra.
Por otro lado; solamente hay que observar el altar mayor (la nave de la Asunción) desde el fondo, desde debajo del órgano, para ver un “baile” de pilares (algunos pandeados), que se “acercan” y se “alejan” entre si y, además, que la cabecera de la iglesia, en ese altar, está torcida. Cosa que, simplemente, se puede comprobar y “corregir” comenzando a caminar unos pasos hacia el frente. Poco a poco “la cosa” se va enderezando al ojo. Cuando queráis os lo enseño.
Así las cosas y “puesto el toro en suerte”, hablemos de números…
Para empezar; a simple vista, parece mayor, más ancha, más grande, la nave de la Asunción que la de Belén. Y, relativamente, es así. Sin embargo… si medimos la distancia entre columnas en el primer tramo (donde están los escalones), podemos llevarnos una sorpresa… Distancia entre columnas en el altar de Belén: 6.14 mts. Distancia entre columnas en el altar de la Asunción: 5,98 mts. Es mayor el de Belén pero, a simple vista, no se aprecia.
Sin embargo, no ocurre así en las cabeceras (atrás del todo en la forma curva). La de Belén, donde está el retablo, mide 7,08 mts.; mientras que la de la Asunción, midiendo el espacio entre las columnas que “cobijan” los sitiales, restos del antiguo coro, mide 7,30 mts. Aquí sí es mayor, pero ya empezamos con irregularidades.
Seguimos…
Visto lo visto, aquí procedía seguir midiendo las distancias entre pilares hasta llegar atrás… Los dos siguientes pilares, caminando hacia atrás, de la nave de Belén (los siguientes a los de los dos escalones), me dan una cota de 5,25 mts. Es decir, la cosa se estrecha (de 6,14 mts. a 5,25 mts., 89 cms. menos). Los siguientes, 5,42 mts., la cosa vuelve a crecer. Los siguientes, 5,40 mts. ¡Bueno, aquí dos centímetros, menos, no llevan a ninguna parte! Los siguientes, 5,39 mts. ¿Me dejé un centímetro por el camino? De ser así, más bien es algo “despreciable” si tenemos en cuenta la envergadura del edificio. Es más, se puede decir que estas distancias sí son equivalentes.
Los siguientes, 5,24 mts. ¡Amigo, aquí la cosa, otra vez, se estrecha! Y, por último, el muro de la antigua puerta (donde está la Virgen de Piedra) mide 6,12 mts. (distancia entre pilares) ¡Pues crece, como si nada, casi un metro de golpe! ¡Qué raro! La mayor cota está atrás del todo. Esto simula a un embudo.
Así las cosas, me pasó a la nave de la Asunción. La misma jugada…
Comienzo a poner el láser columna contra columna y, si habíamos dicho que al pie de las escaleras había 5,98 mts., en los siguientes pilares, caminando hacia atrás, hacia el órgano, la cosa daba 6,20 mts. Es decir, empieza a crecer. En el siguiente tramo el metro me indica 6,71 mts. ¡Vaya qué si crece! Y en el siguiente 7,02 mts. (metro y pico en tres tramos)¡Este es el tramo, central, más ancho! Sí lo es, porque el siguiente, curiosamente, comienza a menguar y me da una cota de 6,77 mts. (25 cms. menos). El siguiente 6,45 mts. (seguimos decreciendo) para acabar en un apoteósico número, la mayor cota de toda la iglesia:7,60 mts. ¡El muro, entre pilares, dónde está ubicado el órgano! ¡Otra vez atrás del todo, donde apenas se ve! Se repite la “técnica del embudo” (hemos ido de 5,98 mts. hasta 7.60 mts).
Pero no acaba aquí la cosa… Y, para no aburrir, voy a ser breve.
Hago la misma operación con los pilares de las naves pequeñas (primera y cuarta, de adelante hacia atrás), también midiendo las distancias entre los pilares que sustentan los arcos formeros (los laterales de atrás a adelante o viceversa) y así, sucesivamente, otra vez, no hay dos cotas iguales…
Observe, entonces, que los diferentes tramos, aparentando formar un cuadrado o un rectángulo entre cuatro columnas, en realidad, metro en mano, su dibujo final se asemejaría más a la figura de un trapecio o un trapezoide.
Por ejemplo, según entras por la puerta actual la distancia entre columnas es de 4,17 mts. y si vas a medir la misma distancia al final, entre los dos pilares anteriores a la puerta del cementerio, la cosa ronda los 3,61 mts. (más de medio metro menos) siendo, curiosamente; ese muro del fondo, el de la puerta del cementerio, de una anchura de 4,63 mts. (1,02 mts. mayor que el tramo anterior, que la distancia entre las dos columnas anteriores). ¡Enfrentados y vecinos! ¡Esto no hay quien lo entienda! Bueno, sí, necesidades de un par de fustes que sostengan el arco de esa bóveda. Son esos fustes, en esos pilares, lo que acortan tanto la distancia respecto con el muro de la puerta.
Parecido me pasó con la Capilla de la Concepción (la de los Escalante). Tan mona, tan “cuadrada” ella y resulta que, tampoco, es cuadrada ni perfecta: 5,94 mts., 5,65 mts., 5,66 mts. y 5,71 mts. Esas son sus medidas (sentido inverso a las agujas del reloj, empezando por su puerta en esviaje, la de la nave pequeña de la Epístola). Otra vez de resultado, en planta, un trapecio o un trapezoide.
Y ahora vamos con el largo y ancho de la fábrica. Desde el coro bajo (bajo el órgano) la distancia al altar mayor es de unos 37,18 mts. Y de la puerta de entrada a la puerta del cementerio 29,47 mts. ¡Habréis apreciado que, aquí, no hay cifras “redondas” por ningún lado!
Y así, sucesivamente. Me costó Dios y ayuda encontrar dos medidas iguales. Casi las encuentro pero no las encontré por uno o dos tristes centímetros y en esas dos ocasiones en concreto.
También, para ser honrado, he de decir que las medidas pueden variar según apoyes y dirijas el láser (algún pilar no está, tampoco, tan a plomo como parece). La rugosidad de la piedra o la inclinación (mínima) del rayo pueden condicionar los números, pero después de más de 90 o 100 mediciones, no pude encontrar dos resultados iguales. Aunque ya he dicho que uno o dos centímetros, en una obra de esa envergadura, no son para nada significativos.
¡Vale que el metro no existiera en aquella época! ¡Vale que ahí trabajaran miles de personas! ¡Vale que cada maestro cantero tuviera sus formas de medir! Y, lo más asombroso: ¡Vale que la fábrica está terminada y aguanta! ¡Vaya qué si aguanta! ¡Más de 800 años! Pero… ¿Qué sistema utilizaron? ¿Por qué no se pusieron de acuerdo en algo tan primordial? (medidas de longitud).
Por otro lado, dicen que lo más usado en construcción (técnica constructiva), en el siglo XIII, es el teorema de Pitágoras a partir de que un tal Fibonacci encontró la forma de generar todas las ternas pitagóricas posibles y aplicarlas a estos edificios. Teorema que, por otra parte, después de tomar más de 100 medidas, para mi quedó escondido, olvidado o simplemente no se usó. Sta. María es así de… caprichosa. ¡Cada vez me encandila más!
Para terminar. Fui a devolver el metro láser al amigo Emilio dejando algo de labor para otro día. Le mostré mis resultados y se quedó impresionado.
- ¡Tengo que subir yo! –Dijo. Y luego me preguntó ¿sí había “triangulado”? (Hacer medidas en diagonal entre cuatro pilares).
- Pero... ¡Si no se puede! -Respondí. Las columnas están formadas por varios fustes y todas son diferentes (o casi todas). Entonces, ¿a cuál de ellos (de los fustes) apuntas con el rayo de luz?
Así las cosas, hemos de volver y, además, nos quedaría por saber, todavía, las alturas de 35 bóvedas… que, por cierto, tampoco están en línea.
Lo dicho al empezar: Sta. María sigue siendo así de enigmática, así de peculiar.
¡Hasta pronto!

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